El censo de gatos del barrio
Registra los gatos callejeros que cuidas: dónde viven, si están castrados, cómo están y cuándo se les vio por última vez. Y lo que anotas en la calle es ya el censo que la ley pide al ayuntamiento.
Esta aplicación es privada: solo se entra con una invitación.
En la calle
Cada gato, en su sitio
Márcalo tocando el mapa, sobre callejero o sobre ortofoto. La colonia a la que pertenece se deduce sola de dónde está, con su punto de alimentación.
El avance del CER
Cuántos faltan por esterilizar en cada colonia y cuánto queda para el 80 % que marca la pauta de trabajo. Con su chip y su fecha de retorno.
Todo lo que le pasa
Avistamientos con foto, historial veterinario, camadas detectadas y a dónde fue cada gato que dejó la colonia.
En el ayuntamiento
El artículo 39.1.f).1º de la Ley 7/2023 encarga a las entidades locales el mapeo y censo de sus colonias felinas. Estos datos son ya ese censo, en el formato que desarrolla la Directriz Técnica de la Dirección General de Derechos de los Animales.
El registro que pide la directriz
Colonias con su recinto y su punto de suministro de alimento, zonas sensibles y previsión de obras. Gatos con el microchip a nombre de la administración. Y el registro de personas cuidadoras acreditadas, con su formación y su hoja de acreditación imprimible.
Todos los indicadores, calculados
Población, esterilización, atención veterinaria, nacimientos y salidas, quejas vecinales, actuaciones y ejecución presupuestaria por partidas. No hay ninguno del apartado 6.11 que haya que sacar a mano.
El informe anual, hecho
Listo para imprimir con la estructura del apartado 7.2, incluidas conclusiones y acciones correctoras. Al cerrar el ejercicio las cifras quedan congeladas: un informe que cambia después de firmarse no vale como informe.
Cada dato, rastreable
Quién anotó qué y cuándo, conservado aunque la ficha se borre. La directriz exige que sus indicadores puedan recalcularse y ser analizados por terceros: aquí se puede, y es lo que una hoja de cálculo no sabe demostrar.